En la ciudad de Romang comenzó jornada de charlas de concientización destinadas a jóvenes, con el objetivo de poner en agenda problemáticas que atraviesan a esta generación y que requieren atención urgente. La iniciativa busca, en definitiva, abrir el diálogo, brindar herramientas y fortalecer el cuidado de la salud mental y emocional de los adolescentes, apostando a una comunidad más consciente y preparada frente a los desafíos actuales.
La actividad se desarrolla en tres turnos para garantizar la participación de estudiantes de nivel secundario, terciario y docentes de distintas instituciones educativas, quienes se suman a estos encuentros que combinan experiencias reales con información concreta.
La propuesta está a cargo de Ayrton Oviedo, actor e influencer positivo que desde hace casi una década recorre el país compartiendo su historia y generando espacios de diálogo con adolescentes. Su cercanía, su forma de comunicarse y el hecho de hablar en el mismo “idioma” que los jóvenes permiten que el mensaje llegue de manera directa, generando interés, identificación y reflexión.

Durante las charlas se abordan temas actuales como el bullying, el ciberacoso, las adicciones, el uso de redes sociales y el crecimiento de las apuestas online, problemáticas que hoy impactan de lleno en la vida cotidiana de los jóvenes.
UN GRAN PROBLEMA SOCIAL
En este contexto, especialistas advierten sobre un escenario cada vez más complejo: la exposición constante a redes sociales puede generar ansiedad, depresión, insomnio y problemas de autoestima; el bullying, tanto presencial como digital, provoca aislamiento y graves consecuencias emocionales; mientras que las adicciones —ya sea a sustancias o a dispositivos— afectan el desarrollo y el rendimiento escolar.

Uno de los aspectos más preocupantes es el avance de las apuestas online, que han crecido de forma exponencial en los últimos años. Cada vez más adolescentes acceden a plataformas —muchas veces ilegales— desde edades tempranas, lo que puede derivar en ludopatía digital, endeudamiento, irritabilidad y aislamiento. Según distintos informes, este fenómeno ya alcanza a una proporción significativa de jóvenes.
A esto se suma un factor clave: el cerebro adolescente aún se encuentra en desarrollo, especialmente en áreas vinculadas a la toma de decisiones y el control de impulsos, lo que los vuelve más vulnerables a conductas de riesgo y a la búsqueda de recompensas inmediatas.
En este marco, este tipo de charlas adquiere un valor fundamental. No solo informan, sino que generan espacios de escucha y reflexión donde los jóvenes pueden sentirse comprendidos y acompañados. El hecho de que los mensajes sean transmitidos por alguien cercano a su realidad facilita que puedan tomar conciencia y repensar conductas.

