La sensación de angustia vuelve a instalarse con fuerza en San José del Rincón. Este fin de semana, un nuevo hecho de inseguridad golpeó a la comunidad y profundizó el temor de vecinos y comerciantes, que aseguran vivir bajo una amenaza constante. La reiteración de robos ya no sorprende, pero sí desgasta y desespera. San José del Rincón parece atravesar una compleja situación social, donde conviven realidades de extrema pobreza y desamparo. En muchos casos, esa exclusión termina derivando en delitos contra la propiedad, como el ocurrido este fin de semana, donde incluso se llevaron alimentos.
El sábado 21 de marzo, delincuentes desvalijaron el comercio “Multirrubro 2024”, ubicado en pleno centro de la ciudad, sobre calle San Martín al 2300. El ataque no fue improvisado: los autores actuaron con violencia, organización y total impunidad.

Para ingresar, arrancaron una reja amurada a la pared y luego forzaron las puertas utilizando herramientas. Parte de esos elementos, como destornilladores, fueron encontrados por la policía a unos 30 metros del lugar, lo que refuerza la hipótesis de un accionar planificado. Todo indica que participaron varias personas, teniendo en cuenta el volumen de lo robado.

Lo robado es tan amplio como alarmante: computadoras, celulares, bebidas alcohólicas, cigarrillos, medicamentos, alimentos y productos refrigerados como yogures, salchichas y milanesas. También sustrajeron mochilas y otros artículos de valor. Incluso, los delincuentes desconectaron las cámaras de seguridad antes de concretar el robo, dejando al comercio sin registros fílmicos que permitan identificarlos.
CRISIS SOCIAL
Pero detrás de este hecho puntual se esconde una problemática mucho más profunda. Vecinos y comerciantes coinciden en señalar el deterioro de las condiciones de seguridad en la zona. Denuncian falta de iluminación —agravada tras una intervención de la empresa de energía que dejó sectores enteros a oscuras—, cámaras de vigilancia que no funcionan o tienen una calidad deficiente, y una escasa presencia policial. Según indicaron, habría un solo móvil disponible para toda la zona, lo que vuelve casi imposible responder con rapidez ante múltiples llamados de emergencia.
La comunidad, atrapada entre la necesidad y la inseguridad, reclama respuestas urgentes. Mientras tanto, cada nuevo robo no solo deja pérdidas materiales, sino también una herida más en la tranquilidad de una ciudad que siente que ya no puede vivir en paz.

