El nuevo incremento en el precio del gas envasado volvió a golpear con fuerza a los hogares de la Costa Santafesina, profundizando una situación social cada vez más delicada en una de las regiones más postergadas de la provincia. La suba, que se hizo efectiva a partir del 16 de marzo, elevó el valor del gas Licuado de Petróleo (GLP, mezcla de gas butano y propano) entre un 15% y un 17%, mientras que el propano aumentó entre un 10% y un 12%, lo que en términos concretos implica unos 3.000 pesos más por unidad.
La Costa Santafesina aparece como uno de los territorios más golpeados, donde el impacto de las políticas económicas del Gobierno Nacional de Javier Milei (la desregulación del mercado del gas licuado, la eliminación de precios de referencia y una fuerte reducción de subsidios, como los contemplados en el Programa Hogar), se siente con mayor crudeza y donde, una vez más, las familias más humildes son las que cargan con el mayor peso del ajuste.
Con estos nuevos valores, una garrafa de 10 kilos entregada a domicilio cuesta entre 25.000 y 27.000 pesos, mientras que el cilindro de 45 kilos ya se ubica entre los 85.000 y 88.000 pesos. Para muchas familias, estos números resultan directamente inaccesibles.

Una garrafa de 10 kilos —utilizada principalmente para cocinar— puede durar entre 25 y 30 días en un hogar tipo, mientras que un cilindro de mayor capacidad alcanza entre un mes y medio y dos meses, dependiendo del uso. Sin embargo, frente a los constantes aumentos, los usuarios comenzaron a modificar sus hábitos: reducen el uso de hornos, evitan calefones en piloto y estiran al máximo la duración del gas.
CAMBIOS DE HÁBITOS
A pesar de este escenario, las ventas no registraron una caída significativa, lo que evidencia que se trata de un consumo esencial que no puede evitarse. Sin embargo, el ajuste se traslada directamente a la calidad de vida: se consume menos, se cocina de forma más limitada y se priorizan gastos básicos.

Como consecuencia directa de este contexto, muchos hogares han comenzado a retroceder hacia prácticas que parecían superadas: el uso de leña para cocinar vuelve a ser una escena cotidiana en numerosos barrios costeros. Esta situación no solo refleja un deterioro económico, sino también un retroceso en las condiciones de vida.
CAUSAS DEL AUMENTO
- La liberación del mercado del GLP, que permite ajustes sin regulación estatal.
- El incremento de los costos logísticos y de producción.
- La influencia del precio internacional del petróleo y la cotización del dólar.
- La reducción de subsidios directos a los sectores más vulnerables.
Las perspectivas hacia los próximos meses no son alentadoras. Para comienzos de abril ya se anticipa un nuevo incremento de magnitud similar, en un contexto marcado por la cercanía del invierno, cuando la demanda crece y las necesidades energéticas de los hogares se vuelven aún más urgentes.

