La situación que atraviesa San Javier no solo se refleja en sus dificultades económicas y sociales. También aparece en hechos cotidianos que muestran un preocupante deterioro del respeto por los espacios públicos y las instituciones que trabajan para la comunidad. Desde el Gobierno de San Javier solicitaron la colaboración de los vecinos del barrio El Fonavi, especialmente de quienes viven cerca del Centro Integrador Comunitario (CIC), ante los reiterados daños que se producen en el lugar.
El CIC, donde funcionan la Secretaría de Desarrollo Humano y el Punto Violeta, es un espacio destinado a brindar atención, acompañamiento, contención y distintas actividades para los vecinos. Sin embargo, frecuentemente aparecen ventanas rotas por pelotazos o piedrazos, paredes rayadas, suciedad y barro que durante los días de lluvia llega incluso hasta los techos.

Ahora se sumó la rotura de un equipo de aire acondicionado, aparentemente provocada por un pelotazo. Cada daño implica dinero y recursos que deben utilizarse para reparar lo destruido en lugar de destinarlos a mejorar los servicios y actividades comunitarias.
CUANDO LO PÚBLICO DEJA DE SENTIRSE COMO PROPIO
El problema va más allá de una ventana rota o de un equipo dañado. Lo preocupante es la pérdida de apego hacia lugares que pertenecen a toda la comunidad.
Que un edificio público sea dañado por manos anónimas, que sus paredes sean utilizadas para realizar dibujos o que se arroje barro y piedras sobre sus instalaciones habla también de una preocupante degradación del respeto por lo colectivo.
Lamentablemente San Javier atraviesa desde hace tiempo una crisis que no es solamente económica. También existe un deterioro de los vínculos sociales y una creciente desconfianza y rechazo hacia lo municipal, que termina afectando incluso a espacios creados para acompañar a quienes más necesitan del Estado.

