Un macabro hallazgo sacudió este miércoles a la localidad costera de Sauce Viejo y volvió a poner en el centro de la escena un delito que se ha transformado en un verdadero flagelo para los productores de la región: el abigeato. Dos hombres fueron encontrados muertos, fusilados, dentro de una lancha a la deriva en el río Coronda. Junto a ellos, yacía el cadáver de una vaca, lo que abrió una línea de investigación tan grave como polémica: el posible vínculo entre el robo de ganado y una ejecución a sangre fría.
Todo comenzó minutos después de las 13 hs., cuando vecinos de la zona de calle Bouchard advirtieron que una embarcación se desplazaba de manera errática por el río. Alarmados por la situación, intentaron acercarse, pero al notar que las personas que se encontraban a bordo estaban inmóviles, dieron aviso inmediato a la Central de Emergencias 911. Efectivos de la Comisaría 19ª de Sauce Viejo llegaron al lugar y constataron que la canoa había quedado encallada entre camalotes, en cercanías de calle Jujuy. Ante la imposibilidad de acceder por tierra, se solicitó la colaboración de la Prefectura Naval Argentina, que desplegó un operativo fluvial para alcanzar la embarcación.

La escena fue contundente: dos hombres sin vida, con múltiples impactos de arma de fuego compatibles con un fusilamiento, armas dentro de la canoa y un animal vacuno muerto. La lancha fue amarrada y trasladada hasta la orilla para permitir el trabajo de los peritos.
El Ministerio Público de la Acusación tomó intervención de inmediato. El fiscal en turno, Dr. Carlos Lacuadra, ordenó el resguardo del área, la realización de autopsias, el secuestro de armas y otros elementos de interés, y el inicio de diversas medidas investigativas para reconstruir la mecánica del hecho.
Personal de la Policía de Investigaciones (PDI) confirmó posteriormente la identidad de las víctimas: José Cabrera y Martín Cabrera, primos entre sí, pescadores y oriundos del distrito costero de Alto Verde.
¿JUSTICIA POR MANO PROPIA?
Con el correr de las horas, la investigación comenzó a tomar un rumbo sensible. Si bien en un primer momento no se descartó un ajuste de cuentas u otras actividades ilícitas vinculadas a la zona ribereña, una de las principales hipótesis apunta ahora a un hecho de abigeato. Los investigadores trabajan sobre la posibilidad de que el animal hallado en la embarcación hubiera sido robado y que el dueño del vacuno habría sido quien ejecutó a los dos hombres.
POLÉMICA
Esta línea investigativa encendió un fuerte debate social. El abigeato, que golpea desde hace años a los productores de la Costa Santafesina, ha generado hartazgo y reclamos por mayor seguridad. Sin embargo, el horror de este doble crimen abrió una grieta aún más profunda: mientras algunos sectores exigen justicia y el total esclarecimiento del hecho, otras voces —con tono alarmante— llegan a justificar lo ocurrido bajo el concepto de “justicia por mano propia”.
El caso sigue en plena investigación y ninguna hipótesis ha sido descartada. Lo cierto es que la Costa Santafesina fue escenario de un episodio extremo que expone, una vez más, cómo la violencia y la ilegalidad avanzan cuando el delito rural y la ausencia de respuestas efectivas se mezclan con decisiones fatales.

