La tranquilidad habitual de la ciudad costera de Helvecia quedó abruptamente alterada por una investigación judicial que, con el paso de las horas, suma nuevos datos inquietantes. Lo que comenzó como una casualidad en redes sociales terminó derivando en una causa penal que hoy tiene bajo la lupa a una comerciante del centro de la localidad por la presunta filmación de menores de edad sin consentimiento y la posterior difusión de videos en TikTok con comentarios de contenido sexual.
Fuentes del Ministerio Público de la Acusación (MPA) confirmaron a este medio que la causa avanza bajo la órbita de la fiscal Rosario Haeffeli, quien ya ordenó el secuestro de teléfonos celulares y dispositivos electrónicos que serán sometidos a pericias para determinar el alcance real de las publicaciones. Desde el organismo judicial se aclara que si bien es un hecho grave, recomiendan no hacer una “casería de brujas”, ni estigmatizar a personas (en este caso una ciudadana de origen chino), ya que la investigación pondrá en claro las responsabilidades.

¿CÓMO EMPEZÓ TODO?
Según relataron familiares de una de las jóvenes involucradas, todo comenzó una noche común frente al celular. Una adolescente navegaba por TikTok cuando algo la paralizó: en la pantalla aparecían videos con rostros que conocía perfectamente… Entre ellos estaba el suyo.
“Ella estaba mirando TikTok como cualquier otra aplicación y empezó a encontrar videos donde se veían chicas del pueblo conocidas. Investigando un poco más encontramos comentarios y ahí empezamos a tomar conocimiento de todo esto”, relató el padre de una de las adolescentes que aparece en el material.
Así con el correr de las horas las familias empezaron a reconstruir lo ocurrido. Muchas de las imágenes, según los testimonios, habrían sido tomadas dentro de un supermercado atendido por una mujer de origen chino en la zona céntrica de Helvecia.
Según lo investigado hasta ahora esta comerciante se acercaba a las adolescentes con una actitud amable y una propuesta aparentemente inofensiva, preguntándole “¿Te puedo filmar un poquito? Sos muy linda”, habría dicho en reiteradas ocasiones. Las chicas, de entre 10 y 15 años, aceptaban sin sospechar que esas imágenes terminarían publicadas en redes sociales. Algunas posaban frente a la cámara, otras simplemente respondían preguntas o caminaban dentro del local mientras eran grabadas desfilando o posando.
Lo que generó indignación fue que fue lo que ocurría después de su publicación, donde los registros eran subidos a distintas cuentas de TikTok y, según relataron los denunciantes, rápidamente acumulaban comentarios de usuarios de distintos países.Muchos de esos mensajes tenían un claro contenido sexual. La investigación está demostrando que habría una intencionalidad perversa, dado que los perfiles desde donde se publicaban los videos no mostraban el rostro de la administradora y utilizaban distintos nombres, lo que complica la identificación directa de la persona detrás de las cuentas.
INVESTIGACIÓN JUDICIAL
Tras conocer lo sucedido, varios padres se presentaron en la comisaría local para radicar denuncias formales. A partir de allí tomó intervención la Policía de Investigaciones y el caso pasó a manos del Ministerio Público de la Acusación, quien ya secuestró celulares pertenecientes a la mujer investigada y ahora los dispositivos son analizados por especialistas informáticos.
Los investigadores intentan determinar:
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cuántos videos fueron publicados,
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cuántas menores aparecen en las grabaciones,
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qué cuentas de redes sociales estuvieron involucradas,
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y si existió algún tipo de red detrás de la difusión del contenido.
Entre las figuras penales que podrían evaluarse en la causa aparece la tentativa de corrupción de menores, aunque la calificación final dependerá del resultado de las pericias.

REDES SOCIALES Y RIESGOS
Más allá de lo que determine la Justicia, el episodio dejó al descubierto un problema que trasciende a Helvecia: los riesgos que pueden esconderse detrás del uso cotidiano de las redes sociales. En un mundo donde cualquier celular puede convertirse en una cámara y cualquier video puede viajar en segundos a miles de kilómetros, la frontera entre lo público y lo privado se vuelve cada vez más difusa.
Porque lo que comenzó como un simple “¿te puedo filmar?” terminó transformándose en una investigación judicial que hoy intenta responder una pregunta inquietante: hasta dónde llegaron realmente esas imágenes que circulan en internet.

