La violencia interpersonal en San Javier vuelve a ocupar el centro de la escena. Esta vez, un hombre de 38 años fue detenido por amenazas calificadas en el marco de un hecho de violencia de género ocurrido el pasado domingo en la vía pública. El episodio se suma a una preocupante seguidilla de intervenciones policiales que reflejan una problemática cotidiana en la ciudad y exponen una sociedad que reclama contención y respuestas institucionales más firmes, principalmente desde el ámbito municipal.
Según informaron desde la Policía de Investigaciones (PDI), dependiente del Ministerio de Seguridad de la Provincia, el procedimiento fue llevado adelante por la Agencia de Investigaciones sobre Trata de Personas y Violencia de Género – Región I.

El hecho se conoció a partir del llamado de una vecina que alertó sobre una situación de violencia en la vía pública. De acuerdo a los primeros datos recabados, un hombre se presentó en el lugar y habría amenazado con un arma blanca a una mujer de 29 años, quien sería su pareja.
A partir de las averiguaciones realizadas y por disposición del fiscal interviniente, personal del Área de Investigación de Violencia de Género, Sexual y Familiar de la PDI, con colaboración del Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional XIV, procedió a la detención del presunto agresor, identificado como Miguel A. C., de 38 años. En la causa interviene la Dra. Haefeli, fiscal del Ministerio Público de la Acusación con jurisdicción en la zona.
PROBLEMA SOCIAL
Más allá del caso puntual, el hecho vuelve a poner en evidencia una realidad que vecinos y organizaciones sociales vienen señalando: la violencia interpersonal y de género en San Javier no es un episodio aislado, sino una constante que se manifiesta casi a diario.

Intervenciones policiales por amenazas, agresiones y conflictos familiares forman parte de la agenda habitual. Detrás de cada expediente hay historias atravesadas por la precariedad, el consumo problemático, la falta de redes de contención y la escasa presencia de políticas preventivas sostenidas en el tiempo.
En este contexto, distintos sectores insisten en que no alcanza con la respuesta judicial o policial una vez consumado el hecho. Se requieren políticas públicas integrales, dispositivos de acompañamiento, trabajo territorial y acciones concretas desde el Municipio que permitan prevenir, asistir y contener antes de que la violencia escale.

