Cayastá se prepara para vivir días de emoción, encuentro y memoria compartida. El próximo 11 de abril, la localidad celebrará con orgullo su 159° aniversario, y todo está listo para que vecinos y visitantes sean parte de una jornada que promete quedarse en el corazón de todos. Recordar los orígenes no es solo mirar al pasado, sino también reafirmar el valor de la identidad local. Celebraciones como esta no solo convocan a compartir un momento festivo, sino que fortalecen el sentido de pertenencia, el arraigo y el orgullo de ser parte de una comunidad con historia, esfuerzo y sueños compartidos.
Desde las 17 horas, la Plaza Central San Martín será el punto de encuentro para dar inicio a los festejos, con un acto protocolar seguido de un gran desfile cívico-militar. Participarán fuerzas de seguridad de la provincia, junto a instituciones intermedias de la localidad y de toda la región, en una muestra de compromiso, identidad y trabajo colectivo que caracteriza a esta comunidad costera.

Pero la celebración no terminará allí. La noche traerá música, alegría y baile con los shows de Monchito Merlo y Abel y su banda, que le pondrán ritmo a un aniversario que promete ser inolvidable.

UN POCO DE HISTORIA
Detrás de cada festejo hay una historia que merece ser contada. Cayastá encuentra sus raíces en el impulso y la valentía de quienes soñaron con un nuevo comienzo. Entre ellos, se destaca la figura del conde Jean Baptiste Lèon de Tessières-Boisbertrand, quien junto a su familia llegó desde Francia a mediados del siglo XIX, escapando de conflictos políticos durante el gobierno de Napoleón III. Provenientes de la región de Provenza, encontraron en estas tierras una oportunidad para empezar de nuevo.
Instalados inicialmente en la zona de San Carlos, los Tessières no solo fueron pioneros, sino también referentes humanos: el Conde, recordado por su generosidad y conocimientos, asistía a los colonos como médico, consejero y hasta juez de paz. Con el paso del tiempo, y motivados por nuevas oportunidades, decidieron emprender otro desafío.
Fue así como, con el impulso del gobernador Nicasio Oroño, se les concedieron tierras en el paraje Cayastá. Aquel territorio, rico en naturaleza, con ríos, flora y fauna abundante, se convirtió en el escenario donde comenzaría a escribirse una nueva historia. El 11 de abril de 1867 quedó oficialmente sellado como el nacimiento de la colonia, que pronto sería conocida como “La Colonia del Conde”.

