En la ciudad de Helvecia, la preocupación por la seguridad vial vuelve a instalarse con fuerza en la agenda pública. Vecinos y referentes sociales advierten que el crecimiento sostenido del parque automotor en los últimos años no ha sido acompañado por políticas de control, ordenamiento ni infraestructura acorde a esta nueva realidad. Vecinos piden accesos seguros a los barrios Santa Teresita y La Granja.
Uno de los puntos más críticos es la intersección de la Ruta Provincial Nº 1 y el Bulevar Ocampo, considerada por muchos como una zona de alto riesgo. Según relevamientos y observaciones locales, se trata de un sector con elevada siniestralidad, especialmente en lo que respecta a motocicletas. A pesar de esta situación, los reclamos para mejorar la seguridad en el lugar no han obtenido respuestas concretas.

Desde hace ya dos años, distintos sectores de la comunidad vienen solicitando la instalación de un semáforo que ordene el tránsito y reduzca los riesgos. Sin embargo, hasta el momento, no se han registrado avances por parte del Ejecutivo municipal ni de las autoridades competentes en materia vial.

La referente social de la ciudad de Helvecia y del Departamento Garay, Cecilia Martínez Ruoppolo (cuando Helvecia era Comuna y ella representaba a la minoría en la comisión comunal), en reiteradas oportunidades, solicitó de manera urgente la instalación de semáforos en la intersección de la Ruta Provincial Nº 1 y Bulevar Ocampo. Con indignación en la actualidad, remarca la falta de respuestas por parte de quienes deben gestionar soluciones, advirtiendo que la situación no solo persiste, sino que se agrava con el paso del tiempo.

El pedido se fundamenta en las necesidades expresadas por los vecinos, quienes buscan contar con un acceso más seguro y organizado hacia barrios como Santa Teresita y La Granja. Además, se trata de un punto estratégico de ingreso al pueblo, ubicado a escasos metros de la Escuela Técnica, lo que incrementa aún más la preocupación por la seguridad de estudiantes y peatones.
La falta de respuestas oficiales frente a un problema reiteradamente expuesto genera malestar e incertidumbre en la comunidad. Mientras tanto, el tránsito sigue creciendo y los riesgos se mantienen latentes, en una ciudad que reclama, cada vez con más urgencia, decisiones concretas para cuidar la vida de quienes la transitan a diario.

