Seis años y medio después de la caída de Vicentín, el Banco Central cerró una investigación que determinó que el Banco Nación incumplió normas de control y exposición al riesgo al financiar a la agroexportadora. Sin embargo, pese a las irregularidades comprobadas, resolvió aplicar solamente un apercibimiento, sin multa económica.
El contraste genera indignación cuando se observa la realidad de cualquier trabajador, comerciante o pequeño productor que intenta conseguir un crédito para trabajar o progresar y debe enfrentar garantías, requisitos y límites que muchas veces hacen imposible acceder al financiamiento.

LOS PRINCIPALES DATOS DEL CASO
- El BCRA comprobó incumplimientos en la gestión del riesgo crediticio.
- El límite de exposición establecido era del 15% del capital principal del Banco Nación.
- En agosto de 2019, ese límite fue superado en $4.425 millones.
- El Nación había incrementado el financiamiento a Vicentín, especialmente para operaciones de exportación.
- El organismo cuestionó la evaluación y el seguimiento del riesgo.
- Finalmente, el BCRA aplicó un apercibimiento y ninguna sanción económica.
- La investigación administrativa es independiente de la causa judicial que analiza una posible connivencia entre funcionarios y la empresa.
¿Y LOS VECINOS DE RECONQUISTA?
El caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que todavía incomoda en Reconquista y toda la región.

Durante la crisis de Vicentín se instaló con fuerza la consigna “Todos Somos Vicentín”. La empresa era presentada como parte fundamental de la identidad económica y social de la región.
Pero hoy, con la investigación del Banco Central, los vecinos pueden preguntarse qué significaba realmente ese “todos”. Porque mientras trabajadores, productores, comerciantes y familias sufrieron las consecuencias de la caída de la empresa, el Estado permitió previamente una exposición crediticia de miles de millones de pesos y ahora reconoce incumplimientos que terminan sin una multa económica.
Los vecinos de Reconquista tienen motivos para revisar aquella consigna de “Todos Somos Vicentín” y preguntarse quiénes fueron realmente los que pagaron el costo de aquella crisis.

