La Provincia fijó una tarifa mínima de $2.345 para los servicios de media y larga distancia. El incremento vuelve a trasladar a los pasajeros el peso de los mayores costos del transporte, en un contexto económico donde cada peso cuenta. ¿No existen otras alternativas para evitar que siempre pague la gente?. Porque si desde la Nación la respuesta es desentenderse de las necesidades del interior, sería esperable que Santa Fe busque alternativas para proteger a su gente y no termine reproduciendo, con sus propias decisiones, una política en la que los ciudadanos pagan cada vez más por servicios indispensables.
El Gobierno de Santa Fe oficializó un nuevo aumento en las tarifas del transporte interurbano de pasajeros. La medida, establecida mediante el Decreto Nº 2351/2026, lleva el boleto mínimo a $2.345 y afecta directamente a miles de santafesinos que utilizan diariamente colectivos para trabajar, estudiar, realizar trámites o acceder a servicios de salud. Desde la Provincia justificaron la actualización por el aumento de los costos operativos, los salarios, los combustibles, neumáticos y repuestos, además de la eliminación de los subsidios nacionales al transporte.
Sin embargo, detrás de los argumentos económicos aparece una realidad que pocas veces se pone en primer plano: el bolsillo de los usuarios vuelve a ser el principal perjudicado. Para quienes deben realizar varios viajes por semana, el incremento representa un gasto mensual cada vez más difícil de afrontar.
El anterior aumento había sido aplicado en abril, con una suba del 30,57%. Ahora llega una nueva actualización que profundiza el encarecimiento de la movilidad en toda la provincia.
LOS PRINCIPALES DATOS DEL AUMENTO
- Nuevo boleto mínimo: $2.345.
- Alcance: transporte interurbano de media y larga distancia.
- Norma: Decreto Provincial Nº 2351/2026.
- Motivos invocados: aumento de costos operativos y recorte de subsidios nacionales.
- Último incremento: abril de 2026, con una suba del 30,57%.
¿NO HAY OTRAS ALTERNATIVAS?
La eliminación de los subsidios nacionales es una decisión que golpea al transporte de todo el interior del país. El Gobierno de Javier Milei vuelve a mostrar una marcada insensibilidad frente a las necesidades cotidianas de la población, dejando que las consecuencias recaigan sobre los usuarios.
Pero también cabe preguntarse si el Gobierno provincial no puede explorar otras alternativas antes de trasladar cada aumento de costos al precio del boleto.
¿No se pueden revisar prioridades presupuestarias? ¿No existe la posibilidad de gestionar y asumir obras que corresponden a la Nación, ante el retiro del Estado nacional, y buscar mecanismos que permitan aliviar el costo del transporte?
La Provincia no puede limitarse a explicar por qué aumenta el boleto. También debería explicar qué otras opciones evaluó para evitar que el ajuste termine siempre en el mismo lugar: el bolsillo de los trabajadores, estudiantes, jubilados y familias que dependen del transporte público.

