Un procedimiento policial realizado en San José del Rincón volvió a poner sobre la mesa una problemática que excede a un hecho puntual: el circuito de motocicletas robadas que, después de ser desarmadas, modificadas o rearmadas con partes de distintos vehículos, pueden regresar a las calles con numeraciones adulteradas.
El episodio ocurrió en la zona de Juan de Garay e Inés Álvarez, donde efectivos del Comando Radioeléctrico de la Costa intentaron detener a dos personas que circulaban en una moto de baja cilindrada en sentido contrario al permitido. Ante la negativa a detenerse se inició una breve persecución.

Durante la huida, uno de los ocupantes escapó a pie. Una mujer de 30 años quedó junto al rodado y fue aprehendida. Al revisar la motocicleta, los agentes detectaron que la numeración del motor presentaría signos de adulteración. La moto fue secuestrada y el procedimiento quedó a disposición de la Fiscalía en turno.

NATURALIZACIÓN DE MOTOS ROBADAS
El robo de motocicletas no es un fenómeno nuevo en la región. En muchos casos, detrás de una moto sustraída existe una cadena posterior de desarme, venta de partes, adulteración de identificaciones y rearmado de vehículos, que permite que piezas de origen dudoso vuelvan a circular.
En la Costa Santafesina resulta frecuente observar motocicletas reconstruidas con componentes de diferentes vehículos, una situación que genera interrogantes sobre el origen de esas partes y sobre quiénes intervienen en su comercialización. Además de verlos circular libremente y en forma temeraria.
Por eso, cada procedimiento en el que aparece una numeración adulterada abre una pregunta más amplia: ¿se está investigando solamente a quien tiene la moto o también al circuito que permite que esas motocicletas y sus partes lleguen nuevamente a las calles?
ROBOS NÚMEROS
En la ciudad de Santa Fe se registran, según las estadísticas mencionadas del Ministerio Público de la Acusación, entre 12 y 15 denuncias por robo de motos por semana, una cifra que muestra la dimensión del problema.
El desafío para las autoridades no pasa únicamente por recuperar los vehículos. También requiere profundizar las investigaciones para determinar dónde terminan las motos robadas, quienes compran y venden sus partes, quiénes las rearman y quiénes adulteran sus numeraciones.

