La situación económica que atraviesan las pequeñas y medianas empresas genera una creciente preocupación en Santa Fe. Desde la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APyME) advirtieron que el deterioro del consumo, la caída de la producción y la pérdida de puestos de trabajo configuran un escenario cada vez más complejo para el sector productivo y para miles de familias trabajadoras. Las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES) son responsables de generar cerca del 80% del empleo en el país, por lo que la crisis que atraviesan tiene un impacto directo sobre la economía real y el nivel de vida de la población.
Entre los datos más preocupantes señalados por la entidad se destacan:
- Se perdieron alrededor de 290.000 puestos de trabajo registrados.
- Parte de esos empleos fueron reemplazados por modalidades más precarias, como el monotributo.
- El sistema laboral cuenta actualmente con al menos 150.000 trabajadores menos.
- El consumo masivo cayó cerca de un 20%, incluso por encima de los niveles registrados antes de la crisis de 2001.
- Disminuyó significativamente el consumo de productos básicos como carne y leche.
- La industria textil trabaja apenas al 38% de su capacidad instalada.
- Los sectores metalúrgico y metalmecánico operan por debajo del 50%.
- El 40% de los cheques en circulación carece de fondos suficientes para ser cubierto.
- Un trabajador destina aproximadamente el 25% de sus ingresos al pago de servicios esenciales como luz, gas y agua.

EL SUELDO NO ALCANZA
Desde APyME sostienen que las políticas económicas impulsadas por el gobierno de Javier Milei están profundizando una crisis que afecta tanto a empresas como a trabajadores. Advierten que la pérdida del poder adquisitivo ha llegado a niveles preocupantes y que incluso muchos trabajadores formales tienen dificultades para cubrir las necesidades básicas de sus hogares.
A la caída del consumo se suma el aumento de las importaciones, un fenómeno que comienza a impactar en la producción santafesina. Diversos sectores industriales observan cómo productos extranjeros reemplazan bienes fabricados en el país, generando más incertidumbre sobre el futuro del empleo.
EMERGENCIA ECONÓMICA
Frente a este panorama, la entidad reclama medidas urgentes para sostener la actividad económica, entre ellas la declaración de una emergencia económica, planes de refinanciación de deudas impositivas y de servicios, líneas de financiamiento accesibles y la conformación de una mesa de diálogo entre empresarios, trabajadores y representantes políticos.
Además, recomiendan a las empresas utilizar herramientas legales para evitar la pérdida de patrimonio y afrontar de manera ordenada las dificultades financieras.
La preocupación central pasa por el empleo. Desde el sector advierten que, de no implementarse medidas concretas en el corto plazo, podría profundizarse un círculo de mayor desempleo, menor consumo y un creciente deterioro social, afectando especialmente a las economías regionales y a las pequeñas empresas que sostienen gran parte de la actividad productiva del país.

