La crisis financiera de la Municipalidad de San Javier se profundiza y la falta de respuestas comienza a generar preocupación en distintos sectores de la comunidad. Los trabajadores municipales todavía no cobraron la totalidad de los salarios correspondientes a agosto y mantienen pendiente el aguinaldo del primer semestre. La deuda salarial ronda los 500 millones de pesos y alcanza aproximadamente a 190/195 empleados de planta permanente y unos 40 contratados, una situación que golpea directamente a numerosas familias sanjavierinas.
El problema ya excede al ámbito municipal. El Centro Económico de San Javier y la Región (CESJR) manifestó su preocupación por las dificultades para cumplir con el pago de los salarios y advirtió que el conflicto también afecta al comercio y a la economía local.

Desde la entidad, presidida por Sergio Antonio Wilhelm, señalaron que el salario de los trabajadores municipales representa una parte importante del movimiento económico de la ciudad y expresaron su solidaridad con los empleados y sus familias. Al mismo tiempo, reclamaron diálogo y soluciones responsables que permitan recuperar la previsibilidad.
UNA CIUDAD QUE SE SIENTE ABANDONADA
Mientras la situación se agrava, en San Javier crece la sensación de que la ciudad quedó prácticamente sola frente a una crisis que necesita respuestas políticas y económicas.

El Gobierno provincial aparece cada vez más ausente ante un conflicto que ya tiene consecuencias sociales y económicas concretas. Y en ese escenario también genera interrogantes la posición del senador departamental Oscar Dolzani.
A esta altura, resulta difícil entender cuál es realmente su postura frente a la crisis municipal y al reclamo de los trabajadores. Sus diferencias e internas políticas terminan sumándose a un problema que no debería tener como principales perjudicados a los vecinos.

