Una campaña impulsada desde el Senado santafesino busca concientizar, acercar información y generar espacios para hablar sobre prevención del suicidio. La iniciativa promovida por el Senador por Garay, Germán Baumgartner, pone el acento en una realidad que atraviesa a familias y comunidades de toda la provincia.
Hablar del suicidio no es sencillo, pero el silencio tampoco ayuda. Durante este Septiembre Amarillo, una iniciativa impulsada desde la Comisión de Salud Pública del Senado provincial busca instalar la prevención como una cuestión que debe ser abordada con información, escucha y acompañamiento.

La propuesta contempla la distribución de material informativo con herramientas para reconocer situaciones de riesgo, conocer las vías de asistencia disponibles y saber cómo acompañar a una persona que atraviesa un momento de profundo sufrimiento.
La información también llega a los jóvenes que visitan la Legislatura durante septiembre, buscando que la prevención pueda comenzar por algo tan básico como saber dónde recurrir y cómo actuar frente a una situación preocupante.
UNA CIFRA QUE OBLIGA A MIRAR EL PROBLEMA
Los datos oficiales correspondientes a 2025 muestran la magnitud de la problemática en Santa Fe: se registraron 448 suicidios, equivalentes al 46,5% de las muertes violentas contabilizadas en la provincia.
La tasa alcanzó 12,7 suicidios cada 100.000 habitantes. Los registros también muestran que los suicidios superaron durante ese período a las muertes por siniestros viales y a los homicidios dolosos.
Detrás de cada número hay una persona y un entorno familiar que queda atravesado por una pérdida. Por eso, las estadísticas no deberían ser solamente una referencia: también deben servir para preguntarse qué herramientas existen para prevenir y cuánto se habla de esta problemática.
HABLAR TAMBIÉN ES PREVENIR
La campaña parte de una premisa sencilla: visibilizar, informar y generar espacios para hablar también es una manera de cuidar.
La prevención no depende únicamente de organismos públicos o profesionales especializados. También involucra a familias, amigos, docentes, compañeros de trabajo y a toda una comunidad capaz de escuchar y acompañar.
En una provincia que registró cientos de suicidios en un solo año, romper el silencio aparece como uno de los primeros pasos para que quienes atraviesan una situación de sufrimiento puedan encontrar ayuda antes de que sea demasiado tarde.

