La caída de Vicentin ya dejó de ser solamente una crisis empresarial. Lo que durante décadas fue presentado como un modelo de crecimiento y desarrollo para el norte santafesino terminó convirtiéndose en uno de los mayores escándalos económicos y judiciales de la Argentina, con ramificaciones que ahora también avanzan en Paraguay. La decisión de la Justicia paraguaya de enviar a juicio a dos de sus exdirectivos agrega un nuevo elemento a una historia que parece no tener fin. Lejos de tratarse de hechos aislados, las acusaciones vuelven a poner bajo la lupa la conducta de quienes condujeron una de las agroexportadoras más importantes del país hacia un desenlace que pocos hubieran imaginado.
La nueva novedad judicial conocida en las últimas horas vuelve a colocar a exdirectivos de la firma en el centro de una grave acusación. La Justicia paraguaya resolvió elevar a juicio oral y público la causa contra José Luis Gianneschi y Máximo Javier Padoan, exdirectivos de Vicentin Paraguay SA, por una presunta estafa de aproximadamente cinco millones de dólares en perjuicio del Banco Continental.

Según la acusación fiscal, la maniobra habría consistido en solicitar importantes créditos bancarios exhibiendo una situación patrimonial que ya no era real. La empresa poseía acciones de la firma Renova SA, uno de los activos más valiosos del grupo. Sin embargo, esas acciones fueron transferidas a otra sociedad vinculada a Vicentin sin que el banco fuera informado de esa modificación sustancial, pese a que existía la obligación contractual de hacerlo.
LA INVESTIGACIÓN
De acuerdo con la investigación, los préstamos continuaron siendo solicitados y otorgados mientras la entidad financiera desconocía que la compañía ya no contaba con parte fundamental de su patrimonio. Posteriormente, el crédito por cinco millones de dólares jamás fue cancelado en su capital, registrándose únicamente pagos de intereses por mora.
Para los fiscales paraguayos, la falta de comunicación de estos movimientos patrimoniales y el incumplimiento posterior permiten presumir que no existía voluntad real de cumplir con las obligaciones asumidas.
¿TODOS SOMOS VICENTÍN?
La situación representa un nuevo capítulo en la larga debacle de Vicentin. Una empresa que durante años fue mostrada como ejemplo de éxito empresarial, generación de empleo y expansión internacional terminó acumulando denuncias, investigaciones judiciales, concursos preventivos, quiebra y condenas contra varios de sus máximos responsables.
El derrumbe no solo dejó enormes pérdidas económicas para bancos, productores agropecuarios, cooperativas y proveedores. También provocó una profunda decepción social en Reconquista y Avellaneda, ciudades donde la firma tenía sus raíces y donde durante años fue considerada un emblema del desarrollo regional.
Muchos vecinos recuerdan todavía las multitudinarias movilizaciones realizadas bajo la consigna “Todos Somos Vicentin”, cuando empleados, comerciantes y ciudadanos salieron a las calles para respaldar a la compañía en medio de sus primeros problemas financieros. Con el paso de los años, las sucesivas investigaciones judiciales fueron revelando una realidad muy distinta a la que se intentaba mostrar públicamente.
Las causas abiertas en Argentina y ahora también en Paraguay describen un entramado de maniobras financieras que terminaron perjudicando a acreedores, entidades bancarias y miles de personas vinculadas directa o indirectamente con la empresa.

