Una investigación desarrollada en establecimientos ganaderos de la zona de San Javier confirmó que la implementación de prácticas agroecológicas, especialmente el pastoreo rotativo planificado, permite mejorar la calidad de los pastizales naturales y conservar la salud de los suelos. El trabajo analizó distintos campos ganaderos de humedales santafesinos y detectó que aquellos productores que avanzaron en sistemas de manejo más sustentables lograron pasturas más diversas, con mayor presencia de especies forrajeras de calidad y mejores niveles de nutrientes en el suelo.
Los resultados también mostraron una menor compactación de los terrenos y una reducción de las superficies con suelo desnudo, aspectos que favorecen tanto la producción ganadera como la conservación de los recursos naturales.

En términos sencillos, el estudio señala que permitir períodos de descanso adecuados para los pastizales genera mejores condiciones para el crecimiento del forraje y ayuda a mantener la productividad de los campos a largo plazo.
LA AGROECOLOGÍA
La investigación aporta además evidencia sobre las ventajas de la agroecología, un sistema productivo que busca aprovechar los procesos naturales y reducir la dependencia de insumos externos. Esta forma de producir cobra cada vez mayor relevancia en los mercados internacionales, donde los consumidores y compradores exigen alimentos obtenidos bajo criterios de sostenibilidad y cuidado ambiental.

“Los establecimientos con mayor nivel de transición agroecológica presentaron pastizales más diversos, con mayor abundancia de especies forrajeras de buena calidad, mayor cobertura de leguminosas y menor proporción de suelo desnudo”, describió la Ing. Ayelén Muchiutti, becaria doctoral del Conicet en la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB-UNL) y agregó “en relación con los suelos, observamos mejores indicadores de calidad, incluyendo menores niveles de compactación y mayores concentraciones de nutrientes esenciales como nitrógeno y fósforo”.
Para la ganadería de la Costa Santafesina, estos resultados representan una señal alentadora. No sólo muestran que es posible producir de manera eficiente en los humedales, sino también agregar valor a la producción mediante prácticas que contribuyen a la conservación del ambiente y mejoran las oportunidades de inserción en mercados de exportación cada vez más exigentes.

