El río Paraná continúa registrando un ascenso paulatino y, según datos del Instituto Nacional del Agua (INA) y de la Prefectura Naval Argentina, los niveles actuales permanecen dentro de los parámetros normales. No obstante, el seguimiento es permanente debido a que las proyecciones climáticas anticipan la posible llegada del fenómeno El Niño hacia fines de este año. Desde Prefectura explicaron que no existe riesgo de una crecida extraordinaria de un día para otro, ya que el comportamiento del río responde a procesos que se desarrollan de manera gradual a lo largo de toda la cuenca.
El aumento del caudal tiene su origen varios cientos de kilómetros río arriba. Durante las últimas semanas se registraron lluvias muy intensas en el sur de Brasil y en el norte argentino, con acumulados que en algunos sectores superaron los 200 milímetros. Como consecuencia de esas precipitaciones, los ríos que alimentan al Paraná incrementaron su caudal y varias represas brasileñas debieron abrir sus compuertas para mantener niveles seguros en sus embalses. Esa liberación de agua es un procedimiento habitual, pero hace que un mayor volumen continúe su recorrido aguas abajo.

Debido a la enorme extensión de la cuenca del Paraná, ese incremento no llega de forma inmediata. El agua avanza lentamente durante varios días o incluso semanas, por lo que los cambios en la altura del río se producen de manera progresiva y pueden ser monitoreados con anticipación.
RECOMENDACIONES
El crecimiento del nivel del agua también modifica el paisaje costero. Desaparecen playas, aumentan las zonas inundadas de las islas y comienzan a desplazarse camalotes, ramas y troncos, por lo que Prefectura Naval recomienda extremar las precauciones durante la navegación, especialmente en sectores cercanos a la costa y en lugares poco conocidos.

PREOCUPACIÓN
Si bien la situación actual no representa un escenario de alarma para la Costa Santafesina ni para el río San Javier, la mayor preocupación radica en que un eventual fenómeno de El Niño encuentre a los ríos con niveles elevados.
En ese contexto, las abundantes lluvias que suele generar este fenómeno climático podrían dificultar el escurrimiento de las aguas pluviales hacia el Paraná y sus afluentes, afectando el funcionamiento de los drenajes y aumentando el riesgo de anegamientos en distintas localidades ribereñas.
Por el momento, tanto el INA como la Prefectura Naval Argentina mantienen un monitoreo permanente del comportamiento del río Paraná y de toda su red de afluentes, mientras la situación continúa dentro de los valores considerados normales.

