El Ente Interprovincial Túnel Subfluvial “Raúl Uranga – Carlos Sylvestre Begnis” informó que realiza controles permanentes sobre el comportamiento del río Paraná para preservar la estructura del viaducto. Los relevamientos incluyen estudios batimétricos, mediciones de caudal y velocidad de la corriente y controles sobre el desplazamiento de sedimentos. Con una crecida del río Paraná que no presenta por sí misma características extraordinarias, llama la atención la necesidad de remarcar con tanta precisión los controles sobre la estructura y el comportamiento del río. Si el escenario actual es normal, ¿qué es lo que genera la necesidad de poner el foco nuevamente sobre la conservación del túnel?
Según se explicó, estos trabajos se realizan cada veinte días y permiten detectar modificaciones en el fondo del río que podrían afectar la protección del túnel. Además, cuando se registran cambios importantes en las cuencas que alimentan al Paraná, se aumenta la frecuencia de los controles. El Ente también recordó que existen mantas de protección de hormigón construidas en 1993 y 1998 para evitar procesos de erosión y mantener la cobertura de arena sobre el sistema de entubado.

INFORMACIÓN QUE GENERA DUDAS
Si el escenario actual es normal, ¿qué es lo que genera la necesidad de poner el foco nuevamente sobre la conservación del túnel? La pregunta cobra mayor importancia frente a las advertencias por el posible fenómeno climático “El Niño” y la situación de emergencia hídrica que comienza a preocupar a distintas localidades de la región. Un escenario de mayores caudales y cambios en la dinámica del río podría exigir aún más a una infraestructura que resulta estratégica para Santa Fe y Entre Ríos.

Más allá de que el Ente asegure que existe un programa permanente de monitoreo, comienzan a encenderse algunas luces amarillas. No necesariamente porque exista un problema concreto en este momento, sino porque cuando se habla de manera reiterada de controles, erosión, desplazamiento de sedimentos y protección estructural, surge inevitablemente la duda sobre el estado real de mantenimiento de una obra que lleva décadas bajo el río.
La cuestión central es sencilla: si no existe ningún riesgo, ¿por qué se considera necesario reforzar tanto la vigilancia? Por ahora no hay información oficial que indique una falla estructural. Pero tampoco sería menor conocer con claridad cuál es el estado actual de las protecciones del túnel y si están preparadas para enfrentar un eventual escenario de crecida importante del Paraná.
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