La Policía de la Provincia de Santa Fe concretó este jueves 18 de junio un cambio en la conducción de la Unidad Regional IX, con asiento en la ciudad de Reconquista, en un contexto marcado por fuertes cuestionamientos sociales debido a los altos índices de inseguridad que afectan al norte santafesino. Durante una ceremonia realizada en la sede policial, asumió como nuevo jefe de la Unidad Regional IX el director de Policía Cristian Marcelo Soto, mientras que Cristian Sánchez fue ratificado en el cargo de subjefe.
El acto contó con la presencia del ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, la fiscal regional Georgina Díaz, jueces y otras autoridades provinciales y locales.

Unidad Regional IX
- Jefe: Director de Policía Cristian Marcelo Soto.
- Subjefe: Director de Policía Cristian Sánchez.
ANTECEDENTES
Soto llega al cargo procedente de la Unidad Regional XII del departamento 9 de Julio, con cabecera en Tostado. Sin embargo, gran parte de su carrera policial se desarrolló en Reconquista y el departamento General Obligado, donde ocupó funciones relevantes como jefe de la Unidad de Orden Público, jefe de la Comisaría Segunda y segundo jefe de la Agrupación Cuerpos.
Por su parte, el anterior jefe de la Unidad Regional IX, Diego Constanzo, continúa sin destino asignado. El funcionario se encontraba alejado de sus funciones por cuestiones de salud y recientemente fue sometido a una cirugía cardíaca en la ciudad de Rosario. Si bien recibió el alta médica, permanece bajo seguimiento profesional.
EXPECTATIVAS POR EL CAMBIO
La renovación de la conducción policial se produce en un momento especialmente sensible para la región. Desde hace años, la Unidad Regional IX viene siendo objeto de críticas por parte de vecinos, comerciantes y distintos sectores de la comunidad debido al crecimiento de delitos de diversa índole, entre ellos robos, violencia urbana, narcotráfico y hechos vinculados al narcomenudeo.
La preocupación se profundizó en los últimos tiempos por los reiterados enfrentamientos entre grupos vinculados al negocio de la droga y por investigaciones judiciales que derivaron en la detención de agentes policiales acusados de filtrar información relacionada con allanamientos contra organizaciones dedicadas al narcomenudeo. Para muchos sectores de la sociedad, ese episodio representó la gota que rebalsó el vaso y profundizó la desconfianza hacia parte de la estructura policial.

