La producción arrocera de San Javier atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. En ese contexto, la visita del ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini, dejó anuncios vinculados al fortalecimiento del sector y a obras de infraestructura, aunque entre productores y vecinos persiste la sensación de que las medidas resultan insuficientes frente a la magnitud de la crisis.
Durante la recorrida, el funcionario visitó el Centro Operativo Experimental y mantuvo reuniones con productores arroceros para avanzar en una mejora del tendido eléctrico que abastece las bombas de riego. La obra es considerada fundamental para asegurar la próxima campaña, ya que sin energía adecuada resulta imposible sostener la producción.

ANUNCIOS
- La continuidad de las gestiones para concretar el tendido aéreo completo de la red eléctrica destinada al sistema de riego.
- La firma de un convenio entre la Asociación para el Desarrollo Regional de la Costa y la Asociación de Técnicos de Arroz para fortalecer la cooperación técnica.
- El impulso al desarrollo de nuevas variedades de arroz, como Timbó y Aldebarán, registradas ante el Instituto Nacional de Semillas (INASE).
- El compromiso provincial de seguir acompañando a las economías regionales mediante infraestructura, financiamiento y asistencia técnica.
LA CRISIS CONTINUA
Sin embargo, detrás de estos anuncios continúa creciendo una preocupación que atraviesa a toda la comunidad sanjavierina: la crítica situación del molino arrocero Tahín, que a pesar de haber recibido un importante aporte de dinero por parte del Gobierno, para pagar su deuda con la EPE, permanece sin producir debido (argumentan) a los elevados costos de la energía eléctrica que debe afrontar ante la Empresa Provincial de la Energía (EPE).
La paralización de esa planta mantiene en incertidumbre a trabajadores y familias que dependen directa e indirectamente de la actividad, mientras aumenta el temor de que otras empresas del sector puedan enfrentar dificultades similares si no se encuentran soluciones de fondo.

Referentes productivos advierten que el problema excede una obra puntual o un convenio técnico. Consideran que la competitividad del arroz santafesino depende del valor del commodity y también de una reducción de los costos energéticos y de políticas que permitan sostener la actividad industrial y preservar las fuentes laborales.
INCERTIDUMBRE
En una ciudad donde el arroz representa una de las principales actividades económicas, el futuro del sector se ha transformado en una preocupación colectiva. Si bien los aportes y compromisos anunciados son valorados por los productores, existe consenso en que aún no alcanzan para despejar la incertidumbre ni para garantizar la continuidad de una actividad que genera empleo y mueve gran parte de la economía regional.
El desafío inmediato será evitar que la situación que hoy atraviesa Tahín termine replicándose en otros molinos arroceros de la costa santafesina, un escenario que pondría en riesgo cientos de puestos de trabajo y profundizaría la crisis económica de toda la región.

