La saturación de los suelos y las lluvias asociadas al fenómeno El Niño anticipan una crecida importante en la cuenca del Paraná. En la Costa Santafesina, el seguimiento del río San Javier será fundamental. Aunque el panorama genera preocupación, por el momento no es alarmante y la evolución dependerá de las próximas precipitaciones.
El río Paraná continúa en ascenso y los especialistas del Instituto Nacional del Agua (INA) advierten sobre una crecida significativa que podría alcanzar sus niveles más importantes durante los primeros días de noviembre. El fenómeno El Niño, que favorece las lluvias intensas en distintas zonas de la Cuenca del Plata, agrega incertidumbre a un escenario que exige prevención y seguimiento permanente.
El hidrólogo Juan Borus, vocero del INA, explicó que las precipitaciones recientes cayeron sobre suelos saturados, una condición que hace que gran parte del agua escurra rápidamente hacia los cursos fluviales.

Si bien la situación merece atención, hasta el momento no se trata de un escenario alarmante para toda la región. La evolución de los niveles dependerá, principalmente, de las lluvias que se registren durante las próximas semanas.
EL PARANÁ Y EL RÍO SAN JAVIER, BAJO SEGUIMIENTO
Para las localidades de la Costa Santafesina, desde Santa Rosa de Calchines y Cayastá hasta Helvecia, San Javier y otras poblaciones ribereñas, la evolución del Paraná tiene una importancia directa.

El río San Javier, vinculado al sistema del Paraná, puede experimentar cambios en sus niveles y caudales. Una crecida sostenida complicará las zonas de islas, los caminos rurales, los campos ganaderos y los sectores próximos a las costas, además de exigir una mayor atención sobre las defensas y los sistemas de drenaje.
Las consecuencias concretas dependerán de la magnitud y duración de la creciente, las lluvias locales y las condiciones particulares de cada localidad, que hasta el momento son inciertas
LOS DATOS QUE PREOCUPAN
- Paraná: el INA anticipa una crecida importante, con una máxima expresión prevista para los primeros días de noviembre.
- Suelos saturados: las nuevas lluvias pueden transformarse rápidamente en excedentes de agua que llegan a los ríos.
- El Niño: las precipitaciones en Brasil y el noreste argentino mantienen bajo observación a toda la Cuenca del Plata.
- Represas: Yacyretá y otras centrales administran grandes volúmenes de agua, pero sus operaciones no eliminan el riesgo de anegamientos aguas abajo.
- Zonas isleñas: productores ganaderos ya comenzaron a trasladar animales hacia terrenos más altos como medida preventiva.
- Localidades ribereñas: los sectores bajos, los accesos rurales y las áreas cercanas a los cursos de agua requieren atención ante una eventual suba sostenida.
NOVIEMBRE Y DICIEMBRE, MESES PARA NO DESCUIDARSE
La preocupación se extiende hacia noviembre y diciembre, que aparecen como meses clave por la posible continuidad de las lluvias y el efecto acumulado de El Niño. Sin embargo, la intensidad de la creciente y sus consecuencias dependerán de cómo evolucionen las condiciones meteorológicas e hidrológicas.
Para la Costa Santafesina, la prevención debe comenzar antes de que el agua llegue a los sectores más vulnerables. Seguir los informes oficiales, prestar atención a las indicaciones de Protección Civil y evitar difundir pronósticos sin confirmar son medidas fundamentales.

