Las recientes declaraciones del empresario del transporte Rodolfo Wagner (por Cadena OH, en Entre Mate y Mate) y del presidente de la Federación Argentina de Transporte de Pasajeros (FATAP), Gerardo Ingaramo, volvieron a poner sobre la mesa la delicada situación económica que atraviesa el transporte de pasajeros en Santa Fe y en gran parte del país. La falta de recursos y de compensaciones adecuadas está poniendo en riesgo la sustentabilidad del sistema.
PROBLEMAS
• Deudas y Eliminación de Subsidios Nacionales
Wagner explicó que el Gobierno nacional formalizó la eliminación de subsidios para personas con discapacidad, trasplantados y menores con cáncer en líneas nacionales. Sin embargo, aclaró que esos fondos en realidad no se pagan desde fines de 2023.

Según indicó, existe una deuda cercana a los 27 mil millones de pesos por franquicias que las empresas vienen absorbiendo con recursos propios, situación que ahora comenzó a judicializarse.
• Transporte Gratuito Sin Compensación Suficiente
Las empresas continúan trasladando pasajeros con beneficios sociales, pero muchas veces sin recibir los fondos correspondientes por parte del Estado. Esto genera un fuerte desequilibrio financiero que termina impactando en la prestación del servicio.
• Discriminación Con el Boleto Educativo Gratuito
A este escenario se suma otro reclamo planteado por FATAP. Ingaramo denunció que existe una desigualdad en las compensaciones que la Provincia entrega por el Boleto Educativo Gratuito (BEG). Mientras en Rosario se reconoce el 100% del valor de esos viajes, en la ciudad de Santa Fe las empresas reciben alrededor del 68%.

“Si esos fondos se distribuyeran de la misma manera, podríamos mejorar el servicio, realizar inversiones y quizás evitar nuevos aumentos de tarifa”, sostuvo el dirigente empresario.
• Costos Cada Vez Más Altos
Según explicó Ingaramo, la tarifa técnica real supera actualmente los 2.400 pesos por pasajero. Los salarios representan cerca del 50% de los costos operativos, mientras que el combustible consume entre el 25% y el 27%, además de los gastos de mantenimiento y funcionamiento.
• Retrasos en los Ingresos
Las empresas también deben afrontar demoras de entre 45 y 60 días para percibir los ingresos derivados de los aumentos tarifarios a través del sistema SUBE, lo que agrava aún más la situación financiera.
UN PROBLEMA DE TODOS
Desde el sector advierten que la combinación de subsidios insuficientes, deudas acumuladas, diferencias en las compensaciones y aumento constante de los costos está generando una presión cada vez mayor sobre el sistema de transporte.
La preocupación no pasa solamente por la situación de las empresas. Detrás de esta crisis aparecen riesgos concretos para los usuarios: menos inversiones, dificultades para renovar unidades, deterioro en la calidad del servicio y una presión permanente para aumentar el valor del boleto.
Los planteos de Wagner e Ingaramo reflejan distintas caras de una misma realidad: un sistema de transporte que cumple una función social esencial, pero que hoy enfrenta serias dificultades para sostenerse en medio de un complejo escenario económico.

