Una nueva tentativa de robo, de las tantas que se registran a diario, volvió a poner en evidencia el cambio en la realidad de San Javier, una ciudad que hace tiempo dejó de ser sinónimo de tranquilidad y seguridad. Más allá de un hecho puntual, Vecinos de San Javier coinciden en que los delitos predatorios se han vuelto cotidiano, en un contexto social y económico complejo que ha favorecido el crecimiento de los robos. La reiteración de estos episodios genera un marcado hartazgo: muchos damnificados optan por no realizar denuncias, atravesados por una sensación de resignación ante una problemática que, aseguran, se repite todos los días.
Este hecho ocurrió el martes 21 de abril de 2026, alrededor de las 16:25, cuando personal del Comando Radioeléctrico, que se encontraba de patrullaje, fue comisionado por la Central de Emergencias 911 hacia la intersección de calles Santa Fe y Rivadavia, tras el aviso de un posible ilícito.
Al llegar al lugar, un vecino alertó a los efectivos sobre ruidos de vidrios rotos en una vivienda lindera. Inmediatamente, los uniformados verificaron el sector y observaron a un sujeto que salía por una ventana dañada del inmueble con una mochila en su poder. Al advertir la presencia policial, el individuo emprendió la fuga, saltando tapiales y descartando el elemento en su huida.

La secuencia continuó a pocos metros, donde el sospechoso fue retenido en primera instancia por un particular, hasta que finalmente fue alcanzado por el personal policial. Allí se procedió a la identificación y aprehensión de A. A. B., de 27 años.
Durante el procedimiento, los agentes secuestraron de manera preventiva una mochila que contenía una pava eléctrica y otros elementos de dudosa procedencia. Posteriormente, se logró establecer que el morador de la vivienda afectada reconoció dichos objetos como de su propiedad.
El aprehendido fue trasladado a sede policial, dándose intervención al fiscal en turno, quien dispuso las medidas procesales correspondientes.

